AUTOMOCIÓN DE JOB-SHADOWING EN IZMIT MTAL (TURQUÍA)

“Y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente, Estambul”

Durante la segunda semana de mayo he realizado una movilidad Erasmus+ de tipo Job Shadowing para conocer un centro de Formación Profesional de Automoción turco en la ciudad de Izmit, ubicada a orillas del mar de Mármara unos 100 km al Este de Estambul.
Se trata de un área muy poblada e industrializada, con un peso muy importante de empresas relacionadas con el sector del automóvil, que unido a la participación del instituto en un proyecto de innovación europeo centrado en el vehículo eléctrico, hizo que no me lo tuviera que pensar dos veces cuando se me presentó la posibilidad de visitarlo.

La estancia la he realizado junto a un buen amigo del Cpifp Bajo Aragón de Alcañiz, y allí coincidimos con un grupo Erasmus de Leganés formado por tres alumnos de Grado Medio de Electromecánica y su profesor, de manera que hicimos todos juntos las actividades planteadas por nuestros colegas turcos.

Empezamos con la reunión con el equipo directivo y posterior visita a las instalaciones del centro, que además de Automoción, cuenta con otras siete familias profesionales. Un aspecto que me llamó particularmente la atención es que en algunas familias, como Química, Carpintería o Fabricación Mecánica, realizan productos que luego comercializan “en el mundo real”.

 

Fuimos especialmente bien recibidos en el departamento de Mecatrónica, donde prácticamente pasamos toda la mañana compartiendo experiencias y actividades con autómatas. Acabamos la jornada montando unos robots programables.

Los siguientes días los pasamos en los talleres de Automoción, donde pudimos ver con detalle los medios y métodos que utilizan en su día a día, y que como no podía ser de otra manera, tampoco difieren en exceso de los que disponemos aquí. La
mecánica, como la música, también parece un lenguaje universal… Sin embargo, en el contraste, siempre se encuentran sistemas, matices y enfoques distintos que resultan beneficiosos para ambas partes.

Lo que de verdad nos produjo envidia sana ¿o tal vez no tan sana?, fue la implicación en la formación de algunos grandes fabricantes instalados en la zona. Toyota especialmente, pero también Fiat, Hyundai y Mercedes, que proveen al centro
de vehículos, motores y otros componentes de última generación que acercan al alumnado las tecnologías que van saliendo al mercado en tiempo real.

Es curioso, sin embargo, que para hacerse con un vehículo eléctrico de una marca turca surgida de un consorcio de empresas del sector (TOGG), hayan tenido que pagar hasta la última lira.

Durante los días de estancia nos metimos en aulas y talleres, hablando con profes y estudiantes, que rápidamente veían la oportunidad de amenizar sus clases con la llegada de los foráneos. La verdad es que nos sentimos muy bien acogidos por
unos y otros, disfrutando del carácter mediterráneo que nos une.
El último día nos reunimos con los estudiantes que tienen interés en realizar las prácticas en el extranjero, y presentamos nuestros centros y ciudades, respondiendo a las curiosidades que iban surgiendo. La jornada terminó con la entrega de los
certificados de participación en la movilidad.

Con algo de tristeza nos despedimos de nuestros ya amigos turcos, confiando en que este encuentro haya sido la semilla para la futura colaboración en proyectos comunes y de movilidad de estudiantes, que era uno de los objetivos perseguidos.
Sin embargo, la emoción volvió rápidamente a nuestros corazones camino de Estambul, antigua capital del imperio romano, y desparramada a ambas orillas del Bósforo sirviendo de puente entre Asia y Europa en un emplazamiento incomparable.
Un pedazo de ciudad de más de 16 millones de habitantes mezcla de múltiples etnias y culturas que han ido dejando su huella en los últimos 25 siglos.
Allí nos recorrimos calles y mezquitas atestadas de gente, otras casi vacías, comimos el auténtico kebab turco y el típico bocadillo de caballa en el puente de Gálata, navegamos por el Cuerno de Oro y por el Bósforo hasta el mar Negro disfrutando de unas vistas privilegiadas, pasamos de puntillas por los famosos bazares con sus políglotas y efusivos vendedores… y en definitiva, disfrutamos de esta increíble ciudad milenaria con los ojos y oídos muy, pero que muy abiertos.

   

Tesekkürler Türkiye

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